Quiero aprovechar esta oportunidad para compartir mi experiencia en el “Primer Encuentro de Pueblos Indigenas para Sanar la Madre Tierra” que se realizó en Palenque México durante la semana del 10 al 13 de Marzo del 2008.
La reunión comenzó con un ceremonia de apertura antes de la salida del sol frente a la piramide de Pakal. Fue impactante estar en un círculo formado por gente indígena de diferentes lugares de la parte norte del continente, un fuerte sentido de unidad y de emocion cubria todo el ambiente.
A partir de allí nos juntamos por tres días en un círculo donde se compartieron experiencias pasadas, conocimiento y propuestas alrededor de los diferentes elementos que son parte esencial de nuestra vida en el planeta: el agua, el aire, la tierra y el fuego.
Fueron muchas las experiencias que me enriquecieron pero quiero compartir en especial una, que fue un momento muy profundo para mi durante esos dias. El día en que se habló sobre la madre tierra, mientras estaba filmando comencé a sentir una sensación intensa en mi cuerpo y surgieron los pensamientos de que había algo que hasta el momento no se habia tocado en el debate: Los lugares sagrados. Este mensaje surgio con fuerza dentro de mi como un mensaje de mis ancestors, pero como yo no era delegada me acerqué a mi maestra y anciana Dr. Apela Colorado para comunicarle el mensaje que me habia llegado. Ella escuchó mi pedido pero antes que me diera tiempo de contarle me dijo que pusiera mi nombre en la lista para hablar en el círculo.
En ese momento commence a sentir un escalofrío que me corria todo mi ser, mezcla de certeza y miedo de ocupar ese lugar frente a todos los hermanos indígenas.
La lista era larga por la mañana asi que pedí que me dejaran para la tarde, en ese momento salí unos minutos de la habitación para respirar y conectarme con mi centro. Fue entonces que reconocí a una de las personas que habia platicado y aun recordaba su apellido porque sonaba Basco como una parte de mis ancestros. Pues me acerque a él y le pregunte cual era el origen de su apellido, él me respondio que era mestizo y que efectivamente parte de sus ancestros eran Bascos.
Yo le comenté que el seguramente tenia en si la sanación entre ambos pueblos, y esto le dió pie para que me compartiera que en el 2001 se había realizado una ceremonia de sanación en España a la que habia asistido un grupo de concheros de Mexico en la cual se perdonaba al viejo continente y se hacia saber a la gente de España que no habia sido su gente sino sus instituciones en ese momento de la conquista.
Esto para mi fue un mensaje directo a mi corazón , ya que lo primero que me habia surgido ante la posibilidad de hablar en el círculo fue: Cómo puedo hablar yo en este lugar ya que soy descendiente de los conquistadores y de los que oprimieron a la gente de estas tierras?. Lo que Juan me habia compartido me puso en un lugar diferente, ya que todos somos iguales si recordamos de donde venimos, quienes son nuestra gente, nuetros ancestros y nos hacemos responsables de nuestra presencia en el círculo.
Fue asi que a la tarde, yo pense que tal vez de esto se trataba de escuchar este mensaje para sanar esa parte de mi que interiorizó la cupa de mis origenes. Por la tarde me acerque para ver donde estaba en la lista y la persona encargada se dio cuenta que no me habia anotado y salto de la silla para ponerme en la lista. En ese instante la persona que estaba hablando terminó y llamaron a la siguiente persona que por alguna razon no se encontraba en la sala.Y de pronto escucho mi nombre….Marcela Sabin. Pues bien alli caminé hacia el círculo, el la primera fila se hallaban todos los ancianos (las personas que guardan el conocimiento de sus pueblos).
Me presenté con mi nombre y de dónde es mi gente: Celtas de España, Bascos de Francia, Saxon de Alemania y mas. Explique que mi gente habia migrado a America mucho tiempo atras por diferentes causas, y que ellos habia olvidado contarnos su historia, no compartieron su conocimiento ni costumbres, por lo que pocas generaciones después de ellos solo sabiamos que venian de Europa. Por lo que habia comenzado mi camino del recordar a mis ancestors con casi nada de informacion Es ese momento mire a cada uno y me senti apoyada y contenida con mucho amor. Explique que cuando era muy pequeña yo solia sentarme en el jardin y miraba las estrellas mientras me preguntaba Dónde esta mi casa? Pero cuando fui a la tierra de mis ancestors fue la primera vez que me sienti en casa.
Cuando uno no tiene a sus abuelos, son los lugares sagrados los que nos reconectan con una sabiduria ancestral que aun se mantiene viva en la energía del lugar. La memoria que vive en nuestra sangre, en nuestra memoria corporal se despieta y nos sincroniza en un espacio sin tiempo donde tenemos acceso al conocimiento de nuestros antepasados.
Por eso es importante reclamar el derecho a usar los lugares sagrados y restaurar las ceremonias y celebraciones en los lugares para que podamos volver a reconectar con la memoria de nuestros ancestors que sigue guardada en las rocas, en los arboles en la tierra. Es esa vibracion particular la que da forma a nuestra cultura.
Quiero agregar el comentario que me envio Juan respecto a esta experiencia:
“EL DIA QUE HABLASTE EN EL "CIRCULO" EN PALENQUE, DIJISTE:
QUE TU HABLABAS COMO REPRESENTANTE DE LOS BLANCOS, DE AQUELLOS QUE TAMBIEN HABIAN SIDO PERSEGUIDOS POR SUS CREENCIAS, QUE RECORDARAN QUE MUCHOS HOMBRES Y MUJERES DE CONOCIMIENTO HABIAN SIDO QUEMADOS EN LAS HOGUERAS.
QUE ERAS ARGENTINA Y QUE TUS ANCESTROS HABIAN NACIDO EN EUROPA, EN ESPAÑA, ITALIA, ALEMANIA Y QUE TENIAN FUERTES RAICES CELTAS Y DE LA NACION VASCA.
MENCIONASTE QUE TODOS VENIAMOS DE RAICES INDIGENAS YA QUE NUESTROS ANCESTROS, LO ERAN EN SUS RESPECTIVOS PAISES.
MENCIONASTE EL TRABAJO DE BUSQUEDA DE TUS RAICES AL LLEGAR A LOS ESTADOS UNIDOS, QUE TE HIZO COMPRENDER QUIEN ERES Y QUIENES FUERON TUS ANCESTROS Y QUE DEBIAMOS VERNOS COMO HERMANOS, TUS PALABRAS SALIERON DEL CORAZON Y DESPUES HABLO UNA HERMANA QUE DIJO QUE SUS ANCESTROS ERAN DE FRANCIA Y DE ALEMANIA, PIDIENDO TAMBIEN QUE NOS VIESEMOS COMO HERMANOS.” Juan Rafael Arteaga
No fui yo la que entro en el círculo, sino que conmigo toda la gente de mi pueblo para reestablecer el lugar que se había vaciado hace tiempo cuando olvidamos nuestras raices.

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