Este Diciembre me llevo de nuevo a mis tierras. La última visita habia sido cuando murió la abuela Olga.En sus deseos queria que lleváramos sus cenizas al cerro Uritorco en Capilla del Monte.
Es un lugar muy especial, y tambien lo fue el llevar sus cenizas y las de mi abuelo.
Desde su partida mi relación con la muerte ha cambiado porque siento que mis ancestros que ya han partido estan muy cerca en el corazón. La abuela me enseño a vivir esta parte de la vida con naturalidad y con trascendencia. Desde los sueños ella me guia y sigue presente.
Y permitido en la familia recuperar los rituales de pasaje.
Después de un año nuevamente nos convocó a la familia más cercana y en una escalada difeicil por el calor y el poco tiempo nos enseño a descubrir las fuerza que cada uno lleva dentro cuando nos proponemos algo estando unidos. Tambien nos ayudó a reconectar con la madre tierra y con el espiritu de la montaña. Tuvimos que aprender a leer con el corazón la energia del lugar para saber cual era el espaco en el que debíamos dejar sus restos y los de mi abuelo.
Si bien todos la extrañamos mucho, su partida ha sido para todos nosotros como una iniciación a otra etapa de la vida.
